He aprendido que la vida hay que disfrutarla.
Y es que no sabemos cuál será nuestro último día; ¿y qué pasaría si ese día llega y no hemos hecho todo lo que queríamos hacer, o simplemente hemos dejado pasar los días sin valorarlos? Es cierto que muchos planes no se pueden cumplir hasta que no tenemos medios para ello, pero a donde quiero llegar es que mientras luchamos por esos grandes planes, a los que podemos llamar sueños, hay que disfrutar del camino que nos dirige a ello.
Muchas veces estamos rodeados de gente maravillosa a la que no sabemos valorar porque estamos ofuscados en otra persona o en otro asunto, y dejamos pasar grandes oportunidades que no sabemos si se volverán a repetir.
Por ello disfrutemos de nuestro día a día, pensando en nuestra propia felicidad sin hacer daño a los demás. Hagamos lo que nos hace felices a pesar de que otros se opongan, a pesar de que otras personas nos quieran arruinar los días.
Y quisiera decirles algo a esas personas: no sois los únicos seres del planeta, hay millones de personas más que están dispuestas a hacernos felices, directa o indirectamente, consciente o inconscientemente, pero están ahí. No penséis que sin vosotros se nos ha acabado el mundo, hay vida más allá. Y por otro lado gracias, gracias por hacer que nos hayamos dado cuenta de que hay gente que sí merece la pena, y que estábamos equivocados con vosotros.
Personalmente, gracias a esas personas he conocido a otras que me hacen felices; gracias a esas personas me he dado cuenta de que no hay que desperdiciar ni un solo segundo.
No debes permitir que te priven de lo que más amas, no debes sentirte atado/a, al contrario, siéntete LIBRE. Haz lo que te haga feliz porque la vida pasa sin darte cuenta, y muchas oportunidades que tienes ahora tal vez luego desaparezcan.