sábado, 10 de diciembre de 2011

Una vuelta a nuestra infancia.

Aún recuerdo esos momentos en los que nuestro mayor temor era salirnos al pintar nuestros dibujos, eso o esas pesadillas en la que el hombre del saco se apoderaba de nuestros sueños...
Esos momentos que nos hacían tanta ilusión, como la noche en la que el ratoncito Pérez vendría a llevarse nuestro diente, el cual nos recompensaba con alguna monedilla, y a la mañana siguiente íbamos a contárselo a todos nuestros amigos en el cole... ¡o como olvidar esa noche de reyes! en la que ayudábamos a nuestros padres a poner el agua a los camellos y el anís a los reyes, colocábamos las zapatillas debajo del árbol, y finalmente echábamos una mirada hacia atrás imaginándonos como estaría a la mañana siguiente, lleno de regalos; nos acostábamos muy pronto porque si no los reyes no nos traerían los regalos, y como nos costaba tanto dormirnos por los nerviosos que estábamos, cerrábamos muy fuerte los ojos para que se diesen cuenta de que no les veíamos...
Cuando en infantil teníamos dos o tres novios/as a la vez ya que todo aquel que nos gustase y fuese guapo/a, se convertía en nuestro novio/a aunque ni si quiera nos hiciese caso, eso no nos importaba.
En aquellos años, todo era muchísimo más fácil, solo vivíamos el día a día, no nos preocupábamos por el mañana...
De vez en cuando es  bonito recuperar esos sentimientos, esos recuerdos de nuestra infancia, ver fotos y que de repente de tu boca salga una gran sonrisa, observar lo que hace el paso del tiempo, como cambian las cosas, la situación de uno mismo y las situaciones de los demás... ver como esos compañeros del cole pasaron a un segundo plano físicamente, pero a un están en un primer plano dentro del corazón; y ver como otros compañeros nuevos han entrado recientemente, y te sientes orgulloso tanto de los que ya "no están", como los que sí.

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