No sé si realmente es por la culpa de alguien, si no es por la de nadie, o si es de uno o de otros, simplemente lo siguiente forma parte de mi opinión, de lo que creo y de lo que siento.
Un día decidí iniciar una actividad extra escolar porque una "amiga" me dijo que me apuntara con ella ya que nadie de sus amigas se quería apuntar. Esa chica no volvió a aparecer por allí, nada más entrar yo, ella se fue y a pesar de ello YO SEGUÍ. Poco a poco aquello se fue convirtiendo en algo especial, algo más que una simple actividad extra escolar, era un tipo de baile, un baile que no se veía por muchos sitios. Empecé a coger el gustillo y continué. Después de algún tiempo hice amigas y amigos; cada día era un día más donde podía demostrar lo que sabía e intentar llegar a esa "categoría" a la que tanto deseaba llegar: al nivel de competición. Llegó el momento en el que lo conseguí y pasé a ese grupo; implicaba nuevas chicas, salir fuera, bailar delante de un público y un trabajo más duro. Ese concepto de trabajar más y más fue el concepto que día a día me iba quedando claro, si quería demostrar todo lo que había aprendido y lo que me gustaba hacer eso debía trabajar. Me hice más amigos, disfrutaba muchísimo estando con ellos, me lo pasaba genial. Después de un tiempo, poco a poco, algunos de esos amigos se iban marchando del grupo, por unos motivos o por otros pero YO SEGUÍ, tal vez por que tenía más amigos y bueno, me podía "acoplar" con ellos. Volví a hacerme otros amigos como los anteriores, con los que consigues algo más de confianza, tienes más relación etc, después de algún tiempo, también se fueron ¿y sabéis qué? YO SEGUÍ. Llega la última parte: cada día me doy cuenta de que con trabajo, esfuerzo, dedicación y sobre todo GANAS se puede llegar más allá, muy lejos. He sacrificado algunas cosas que me encantan hacer, por ejemplo, el no poder quedar con mis mejores amigas porque tienes que ensayar o entrenar, pero aunque a primera vista pueda pensar: "jopé hoy no puedo salir a dar una vuelta porque tengo que entrenar" cuando llego me pongo mis mayas negras, mi camiseta negra, mis calentadores, mis zapatillas y cuando cojo mi bastón, eso desaparece de mi mente y me centro en lo que más me gusta: el baile, el mostrar mis sentimientos a través de los movimientos de mi cuerpo, el sentimiento de rabia cuando algún movimiento no me sale, la alegría cuando algo que no me salía me sale, todo ello es lo que me importa, me dan igual lo que piensen unos y otros. Después de haberme hecho nuevas amigas: algunas se van y YO SEGUÍ, y seguiré hasta que me quede manca o coja, mientras seguiré teniendo ese bastón en mi mano, y seguiré dándole al play para ponerme a bailar.
He aprendido una cosa: a pesar de que tenga millones cosas que hacer, que estudiar, que hacer deberes, que madrugar, a pesar del cansancio, del estrés, también hay alegrías, alegría al bailar, ese sentimiento al que acompaña la música, todo eso será lo último que pierda, "me da igual" que se vaya quién se vaya, yo estoy ahí porque me gusta bailar, no porque tenga amigas. Y una cosa sé: si de verdad quieres algo, no hay cosa o persona que se interponga en ello, y que creéis ¿qué no me importa que esas personas se vayan? sí que me importa, y lloro cada vez que lo pienso, es una pena porqué aún no sabe lo que les espera cuando el recuerdo de lo que algún día hicieron les vuelva a la mente, ahí es cuando de verdad lo pasarán mal si algún día sintieron algo bailando.
Nadie me va a impedir que haga esto, NADIE, si tengo que ponerme en mi casa a bailar yo sola, volveré a hacerlo yo sola, pero jamás tendré el remordimiento de haber dicho que no a algo que me gusta por alguien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario