Echar un vistazo atrás y ver a las personas que un día perdiste, ver lo que han conseguido, observar como han sido capaces de continuar sin ti, darte cuenta de lo que un día significaban para ti y coincidir con que siguen significando algo, a pesar de que te hayan borrado de su mundo y no cuenten contigo.
Intentar recuperar tu vida a pesar de los errores, creer que puedes vivir sin ellas... pero a veces te das cuenta de cómo sería todo si aún siguiesen ahí.
Luchar por lo que realmente quieres, pero teniendo un hueco vacío, porque ese es su lugar, el de las personas que un día se fueron sin decir adiós.
Solo queda esperar que lleguen otras personas, gente diferente, que consigan hacerte olvidar lo que un día esas personas fueron para ti, o por lo menos suplir ese lugar, y esperar que no pase lo mismo que pasó con esas otras personas, que te quieran de verdad, y que te digan que estarán ahí para siempre, y que jamás te olvidarán y que realmente se cumpla, que esa promesa dure para siempre.
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